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Prevención de caídas en adultos Mayores

Sufrir una caída o tener miedo de padecerla puede cambiar la vida de una persona, puede llevar a perder el entusiasmo y las ganas de salir, la posibilidad de mantenerse independiente y seguir viviendo sólo.

La expectativa de vida está aumentando en todo el mundo. En las grandes ciudades de la Argentina se estima que, en promedio, las mujeres viven hasta los 79 años y los hombres hasta los 72 años.
Las caídas son un problema frecuente en los adultos mayores y se estima que el 30% de los mayores de 65 años tienen riesgo de caerse, al menos, una vez por año. Este riesgo se duplica si la persona ya tuvo una caída.

El riesgo es mayor a medida que aumenta la edad. A los 85 años el riesgo de caerse llega al 60%, es decir, que de 100 personas de 85 años, 60 se han caído alguna vez, si es que no se cayeron previamente, o no tienen problemas en la marcha que aumenten el riesgo.

Generalmente, se piensa que cuando una persona mayor se cae no sucede nada importante pero, cuando se les pregunta, se descubre que el miedo a caerse es algo muy frecuente, aunque nunca se hayan caído, sobretodo le tienen miedo a las consecuencias que pueda dejar esa caída.

Suele pasar que ante una caída se oculte la misma por vergüenza o miedo, lo cual muchas veces empeora las consecuencias de la caída.

Es indispensable que el asistente del adulto mayor o sus familiares detecten con anterioridad todos los factores de riesgo que tiene el adulto mayor, que no son modificables, como por ejemplo, las enfermedades crónicas que padece, los medicamentos que toma o las alteraciones visuales y/o auditivas. Detectar precozmente estos factores nos llevarán a tener un especial cuidado con aquellos adultos mayores que tienen mayor riesgo de presentar caídas.

Hay factores que si podemos tener en cuenta para evitar las caídas:

  • Evitar siempre tener en nuestras casas suelos irregulares o con desniveles. Si tenemos alfombras, éstas deben tener una base anti deslizable que se adhiera al suelo, evitando su desplazamiento. También es importante pegar o clavar las puntas de la alfombra al suelo.
  • Proporcionar en todo momento un ambiente iluminado para movilizarse y desplazarse. Se deben evitar luces muy tenues o muy brillantes que puedan encandilar la vista.
  • Evaluar la necesidad de instalación de artículos de soporte, como pasamanos en las escaleras de nuestros hogares, barras de sujeción en la ducha o frente al inodoro.
  • Proporcionar a nuestros adultos mayores un calzado y vestimenta adecuada y cómoda. La ropa holgada ayudará a tener mayor capacidad de movilidad. Es sumamente necesario que el calzado tenga una suela resistente y antideslizante. Evitar el uso de pantuflas.
  • Debemos incentivar el uso de las técnicas de apoyo que han sido indicadas, tales como bastones, andadores o lentes.
  • Incentivar y acompañar a los adultos mayores a realizar actividad física diaria, durante 30 minutos, de intensidad moderada, lo cual favorecerá su capacidad motora y la no pérdida del equilibrio, por ejemplo: realizar caminatas a paso moderado o bien, subir y bajar escaleras.
  • Mantener el hogar libre de objetos que estén dispersos en el suelo o cables eléctricos sueltos que puedan hacer tropezar o enredarse en las piernas.
  • Recordemos que prevenir es cuidar.