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17 de Mayo – Día Mundial de la Hipertensión

Dada la importancia que adquiere año tras año esta patología, la OMS ha destinado su campaña de salud 2013 a la concientización del diagnóstico y prevención de la hipertensión arterial, un problema de salud que afecta a más del 30% de la población mundial, la que tiene altas posibilidades de padecer daños en los llamados “órganos nobles”: el corazón, el cerebro, los riñones y las arterias. Es la primera causa de insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular, y la segunda de insuficiencia renal crónica e ingreso a planes de diálisis en el mundo.

En Argentina, 5.375 personas murieron por enfermedades hipertensivas durante el 2008 según las últimas estadísticas del Ministerio de Salud, y lo alarmante es que el grado de control no supera el 20%.

La hipertensión arterial es el aumento de la presión arterial de forma crónica, que al no manifestar síntomas durante mucho tiempo puede desencadenar complicaciones severas como infarto de miocardio, hemorragia o trombosis cerebral (daño en las células nerviosas, pérdida de memoria o parálisis) e insuficiencia renal, lo que se puede evitar si se controla adecuadamente. Las primeras consecuencias de la hipertensión las sufren las arterias, que se endurecen a medida que soportan la presión arterial alta de forma continua, se hacen más gruesas y puede verse dificultado al paso de sangre, lo que desencadena la llamada arterosclerosis.

Si bien no presenta síntomas específicos es recomendable prestar atención al dolor de cabeza, zumbido de oídos, adormecimiento de mitad del cuerpo, mareos al levantarse, al cambiar de posición, confusión, distorsión de la visión, náuseas, vómitos, dolor de pecho, respiración entrecortada, hemorragia nasal y sudor excesivo.

La única manera de detectar en estos síntomas la aparición de hipertensión es a través de un diagnóstico precoz. Y aunque no puede curarse en la mayoría de los casos, puede controlarse mediante un tratamiento regular e individualizado de por vida.

Consejos para evitar la hipertensión

  • Reducir el sobrepeso.
  • Reducir el consumo de sal, consumir menos productos preparados y en conserva.
  • Reducir la ingesta de alcohol
  • Realizar ejercicio físico de 30 a 45 minutos, 3 veces por semana.
  • Reducir el consumo de café
  • Consumir alimentos ricos en potasio (legumbres, frutas y verduras)
  • Abandonar el cigarrillo