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12 de Junio – Día Mundial Contra el Trabajo Infantil

¡NO al trabajo infantil en el trabajo doméstico!

Para la campaña mundial 2013, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) hace un llamamiento en favor de la realización de reformas legislativas y la aplicación de políticas que garanticen la eliminación del trabajo infantil en el trabajo doméstico, así como el fortalecimiento de las organizaciones sindicales y patronales para abordar esta problemática.

La OIT estima que unos 165 millones de niños, de 5 a 14 años de edad, son víctimas del trabajo infantil. El 60% de niños y niñas trabajadores (5 -17 años) se encuentra en la agricultura; el 26 % en los servicios y el 7 % en la industria. Muchos de ellos trabajan durante largas horas y en condiciones peligrosas. Algunos realizan trabajos domésticos como consecuencia de su situación de víctimas de trabajo forzoso o de trata, pero debido a la naturaleza oculta de la mayor parte del trabajo doméstico y a que las leyes laborales en general no se aplican en ese sector, se observan vulnerabilidades específicas.

El trabajo infantil está estrechamente vinculado a la pobreza. Una familia pobre puede depender de la contribución que la niña o el niño trabajador aporta al ingreso familiar, y atribuirle más importancia a ese ingreso que a su educación. Además, influyen en este flagelo la violencia intrafamiliar, los patrones culturales, la aceptación social, la falta de oportunidades y de una educación gratuita y de calidad y la ausencia de voluntad institucional.

El Convenio Nº 189 y la Recomendación Nº 201 de la OIT recientemente adoptados proporcionan orientaciones claras sobre la manera de prevenir el trabajo infantil y proteger a las trabajadora/es domésticos. Asimismo, sostiene que una gran parte de los 75 millones de niñas y niños sin acceso a la educación primaria comienzan a trabajar a una edad temprana, y plantea la necesidad de impulsar el acceso a las escuelas para romper el ciclo de pobreza y trabajo infantil, y para erradicar sus peores formas para 2016.

De esta manera, las conclusiones de la OIT refuerzan la convicción de que combatir el trabajo infantil es un medio para alcanzar las metas establecidas por los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas porque:

  • El trabajo infantil genera una disminución en la matriculación en la escuela primaria y afecta de manera negativa las tasas de alfabetización entre los jóvenes.
  • Existe una clara evidencia de que cuando los niños trabajan y van a la escuela, a medida que las horas de trabajo aumentan, disminuye la asistencia a la escuela.
  • Altos niveles de trabajo infantil están asociados con resultados más bajos en el Índice de Desarrollo de la Educación, que mide el rendimiento de la educación primaria universal, la alfabetización de adultos, la calidad de la educación y la igualdad de género de un país.
  • Existe una importante relación entre el nivel de la actividad económica de los niños y las tasas de repetición de la escuela primaria, lo que lleva a que los niños abandonen la escuela.
  • Los niños y niñas trabajadores rurales tienen la tendencia a estar entre los más desfavorecidos. Las niñas con frecuencia tienen una carga doble de trabajo dentro y fuera del hogar, que pone en peligro su escolaridad.