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12 de junio – Día Mundial contra el Trabajo Infantil

Ampliemos la protección social: ¡eliminemos el trabajo infantil!

 

Un gran número de niños hacen trabajos domésticos, remunerados o no, en los hogares de terceras personas. Sus vidas transcurren ocultas a la mirada de la sociedad y lo habitual es que se encuentren aislados y alejados de sus familias. Por ello, estos menores son particularmente vulnerables a la explotación y las historias de abuso son muy frecuentes.

Se  estima que unos 165 millones de niños, de 5 a 14 años de edad, son víctimas del trabajo infantil. El 60% de niños y niñas trabajadores (5 -17 años) se encuentra en la agricultura; el 26 % en los servicios y el 7 % en la industria. Muchos de ellos trabajan durante largas horas y en condiciones peligrosas. Algunos realizan trabajos domésticos como consecuencia de su situación de víctimas de trabajo forzoso o de trata, pero debido a la naturaleza oculta de la mayor parte del trabajo doméstico y a que las leyes laborales en general no se aplican en ese sector, se observan vulnerabilidades específicas.

El trabajo infantil está estrechamente vinculado a la pobreza. Una familia pobre puede depender de la contribución que la niña o el niño trabajador aporta al ingreso familiar, y atribuirle más importancia a ese ingreso que a su educación. Además, influyen en este flagelo la violencia intrafamiliar, los patrones culturales, la aceptación social, la falta de oportunidades y de una educación gratuita y de calidad y la ausencia de voluntad institucional.

Por estas razones, en 2002, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) declaró el 12 de junio como Día Internacional contra el Trabajo Infantil con el propósito de dar a conocer el alcance del problema y promover iniciativas para resolverlo, con la participación de los gobiernos, las empresas, los sindicatos, la sociedad civil, y todos y cada uno de nosotros.

Este año, en el Día mundial contra el trabajo infantil se hace un llamamiento a favor de:

  • Medidas que permitan introducir, mejorar y ampliar la protección social, de acuerdo con la Recomendación núm. 202 de la OIT sobre los pisos de protección social.
  • Sistemas nacionales de seguridad social que tengan en cuenta las necesidades de los niños y ayuden a luchar contra el trabajo infantil.
  • Protección social que llegue a los grupos de niños especialmente vulnerables.